Estamos viviendo uno de los veranos más calurosos de los últimos años. Una de los sectores que va relacionado eminentemente a la meteorología es el de la agricultura. Según el enólogo de Bodegas La Purísima, Pedro José Azorín, las altas temperaturas no va a adelantar el proceso de recogida de la uva, pero si afecta al proceso de maduración del producto.
El intenso calor también tiene aspectos positivos para la agricultura. Y es que según Azorín esta circunstancia hace que se aleje el peligro de que los cultivos sufran plagas y por tanto sirve de protector para evitar daños.